sábado, 28 de mayo de 2016

New Post: ABRIR EL AULA AL MUNDO

 “La meta de la educación es maximizar el potencial de cada estudiante”
“Tomar conciencia del potencial es el desafío de toda la vida de cada persona”
 (Gagné, 2009)
Vivimos en un mundo global y en continuo cambio y el trabajo que realizamos con nuestros alumnos en el aula debería convertirse en un trabajo significativo que permitiera que esa maravillosa realidad llene de mágicas oportunidades para crecer y evolucionar entrasen dentro de la clase, nos empapase enriqueciéndonos, animándonos a participar en ella. La escuela así se convierte en un organismo vivo donde se vive, se interactúa, se genera, se avanza y se desarrolla.

Llevo años explicando e insistiendo, en los diferentes centros educativos donde he tenido la suerte de trabajar como docente y psicopedagoga, sobre la necesidad de considerar a los alumnos con Alta Capacidad como alumnos que forman parte del aula igual que los demás. Para muchos profesores sigue siendo un problema cuando se les comunica que uno de sus alumnos posee alta capacidad. La falta de formación y el desconocimiento sobre sus características y necesidades educativas de estos alumnos crea en algunos docentes una situación de inseguridad que les lleva a dudar sobre si estos alumnos necesitan o no una atención especial, si su capacidad les hace tan diferentes que tendrán problemas para relacionarse con el resto del grupo o si continuamente se aburrirá en el aula y esto generará problemas de comportamiento. Algunos docentes aun piensan que un alumno con alta capacidad debe obtener sobresalientes en todas sus asignaturas o que su actitud en la clase será altiva o déspota. De forma involuntaria se evalúan a estos alumnos bajo un prisma de la crítica desmesurada delante de sus errores para poder justificar que “no son tan listos como dicen”. Mitos y tópicos aun pasean por los pasillos de nuestros centros educativos los cuales suponen que sigamos sin entender en qué consiste la alta capacidad impidiendo el desarrollo óptimo del talento de millones de alumnos de nuestro país. Un niño con alta capacidad es mucho más que un CI elevado, es un discente que como el resto de sus compañeros, posee unas necesidades, preferencias, intereses y dificultades que deben ser atendidas. Necesita ser acompañado y estimulado.

En 1996, el Informe Delors insistía en la necesidad de la personalización: “la educación tiene la misión de permitir a todos sin excepción hacer fructificar todos los talentos y todas sus capacidades de creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse de sí mismo y realizar su proyecto personal”. Para personalizar la educación es necesario buscar estrategias, métodos variados y activos de enseñanza que permitan a los alumnos mejorar su proceso de aprendizaje individual y colectivo acompañándoles a conseguir los objetivos que se proponen de forma clara y eficiente.

Un ejemplo de propuesta de trabajo: “Un paseo por el mundo”

En el camino e intento de personalizar la educación en el aula elaboré, o mejor dicho, elaboramos junto a todos los alumnos donde impartía clase un proyecto titulado: “Un paseo por el mundo”.
El grupo de 6º de Primaria donde llevé a cabo la iniciativa estaba formado por 28 niños y dos de ellos presentaban altas capacidades. Uno de ellos poseía un alto coeficiente intelectual con una gran habilidad para el diseño y el dibujo presentando gran creatividad en todo lo que estaba relacionado con el área de expresión artística. En el segundo, acompañaba su alto coeficiente, una sensibilidad exquisita por la música (tocaba 3 instrumentos desde los 3 años de edad) y para el lenguaje (oral y escrito). El grupo del que formaban parte se caracterizaba por su dinamismo y ganas de aprender y por su gran interés por la diversidad cultural. Muchas conversaciones iniciadas espontáneamente en clase derivaban a preguntas sobre cómo se vivía en otros países y de esta curiosidad surgió el proyecto que se explica en este texto. Un proyecto muy sencillo de organizar y realizar pero que originó buenos momentos de aprendizaje y trabajo cooperativo e ilusión por descubrir dando respuesta a los intereses y motivaciones personales y grupales.

En nuestras aulas muchas iniciativas dirigidas a los alumnos con alta capacidad obligan a que el alumno tenga que trabajar individualmente realizando fichas repetitivas de conceptos ya entendidos que les provocan aburrimiento y, en ocasiones, les supone alejarse de la vida del grupo. Por evitarlo y valorando los ya conocidos beneficios que posee trabajar cooperativamente, dividimos el grupo clase en grupos de 4 personas (de ellos también formaban parte los dos niños con alta capacidad). Para situar el trabajo previamente intenté animar la elección preguntando si algún padre o madre era de un país diferente al nuestro o si algún familiar cercano vivía fuera de nuestras fronteras. También proyecté en la pizarra digital un mapamundi y situamos en él los continentes, países y ciudades más importantes de cada uno de ellos y unos vídeos. Esta previa me permitió recuperar conocimientos previos que ya poseían algunos de ellos y sirvieron de estímulo y motivación para otros.
Cada grupo debía elegir el continente, el país y la ciudad que querían investigar. En un primer momento tenían que explicar qué sabían sobre el país y la ciudad elegida y qué les gustaría saber y por qué. Posteriormente situar el país en un mapamundi y empezar a buscar información sobre él para descubrir cuál es su bandera, la religión mayoritaria, las comidas típicas, la moneda, los instrumentos tradicionales, los deportes que se practican más habitualmente, los personajes importantes nacidos en el territorio, los monumentos destacados que existen y que no pueden dejarse de visitar, el tipo de vestimenta que usan sus  habitantes, etc. Con toda esta información debían crear una web de viajes para promocionar el país y ciudad teniendo que elegir bien los datos que harían aparecer en ella y qué imágenes incorporarían.

El proceso de trabajo se convirtió en 2 semanas de intenso trabajo que demandaba una implicación de todos los alumnos y donde todos pudieron aportar, en su trabajo personal y grupal, todo aquello que descubrían o sabían. Paralelamente al trabajo que iba realizando el grupo, sugerí a los alumnos con alta capacidad la oportunidad de ampliar algún aspecto del que pudieran estar más interesados. Los dos aceptaron la propuesta con mucho entusiasmo. Uno de ellos se apasionó con poder hacer diferentes maquetas de los edificios importantes elegidos por el grupo y el segundo en encontrar leyendas y fábulas del país seleccionado, resumiéndolas para poderlas explicar al resto de sus compañeros.

La experiencia me llevó a constatar de nuevo que iniciativas de aprendizaje activas y experimentales, donde se combinan actividades individuales y en equipo, aumentan la motivación de todos los alumnos y muy positivamente la de los alumnos con altas capacidades ya que en el proceso se respetaban las diferentes velocidades de aprendizaje, las necesidades delante de los diferentes retos que van surgiendo, permitiendo responder a las necesidades de aprendizaje de cada alumno. En el aula todo parecía que fluía, que era fácil. Proyectos de este tipo permiten llevar a cabo un aprendizaje personalizado pero colectivo. He repetido la experiencia y siempre ha sido un gran éxito realizando proyectos sobre los Juegos Olímpicos, la alimentación saludable, etc. No puedo negar que en ocasiones tuviese que intervenir en algún grupo para motivar a alguno de sus integrantes o para ayudarles a descubrir vías correctas para ponerse de acuerdo en las decisiones que iban tomando, pero valió la pena todo esfuerzo y dedicación porque los alumnos descubrieron un sentido a lo que hacían cosa que les permitía ampliar sus capacidades ofreciendo significado a lo que leían o veían, aprendiendo con compromiso y responsabilidad.

El poder disponer de un aula de informática espaciosa, el uso de los ordenadores y tablets, el visionado de vídeos, etc. nos ayudó a abrirnos al mundo de una forma fácil y semi-real…ahora sólo faltar que podamos visitar estos países, conocer a su gente y seguir aprendiendo con ella.
Para finalizar quería transmitir mi ánimo e ilusión para que sepamos poner en el centro a nuestros alumnos, dejando que entren en el aula sus emociones e intereses, respetemos las diferencias y potenciemos algunas de ellas, evitemos que nuestros alumnos se aburran o aprendan con miedo, creemos lazos entre ellos, motivemos un aprendizaje profundo y estimulante, utilicemos instrumentos de evaluación que nos informen sobre la comprensión, las habilidades y competencias y actitudes de nuestros discentes y no sólo para comprobar si han memorizado conceptos y saben reproducirlos. Seamos capaces de para favorecer el aprendizaje de TODOS y cada uno de los alumnos, entre ellos los numerosos alumnos con altas capacidades.


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